Trabajar sin parar no es una opción. Te presentamos unas sugerencias para mejorar tu rendimiento y concentración.

Cuando una persona trabaja en una tienda minorista o un restaurante, generalmente el empleador decide cuándo debe tomar un descanso y por cuánto tiempo. Sin embargo, cuando se labora en una oficina, los recesos los debes definir tú.

Entonces, ¿cuándo se deberían tomar estos descansos?

Durante una conversación con Robert Pozen, profesor del MIT Sloan School of Management, dice que en lugar de pensar cuántos descansos se deben realizar en un día, uno debe decidir “cuánto trabajo seguido puedo hacer antes de tomar un descanso”.

La sugerencia es tomar un descanso cada hora con 15 minutos o bien, cada hora y media. Ese es el periodo que dura la mayoría de las clases de la universidad, así como el tiempo que muchos músicos profesionales practicarán en una sola sesión.

La idea es que durante un tiempo te concentres en una tarea. Después, un descanso de 15 minutos puede ayudar a tu cerebro a consolidar esa información para que pueda retenerla mejor.
Si no puedes trabajar entre lapsos como estos, otra opción sería laborar durante 52 minutos y luego interrumpir por 17 minutos. Los períodos de trabajo de 52 minutos funcionan como sprints, lo que te permite trabajar de manera más eficiente.

Y finalmente, la Técnica Pomodoro, que sugiere tomar un descanso de cinco minutos, cada 25 minutos.
Esta práctica es particularmente útil cuando una tarea específica requiere tu atención. Centrarte en algo solo por intervalos de 25 minutos a la vez, te facilitará la tarea de no distraerte y, en última instancia, te ayudará a completar una tarea productivamente.